La Audiovideoteca es un centro de producción audiovisual y un archivo, dedicado a la preservación, conservación, catalogación y difusión de la cultura argentina contemporánea.
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Entrevista realizada en mayo de 2007 en el barrio de Recoleta, Buenos Aires.
Recuerdos de los sesenta
Empecé a trabajar en el taller de Forte, con veinte alumnos. Yo trabajaba con los 20 alumnos, con mi amigo becario de Córdoba y con Forte que venía dos veces por semana. La beca de mi amigo se termina, yo sigo trabajando con él, y al muy poco tiempo (Forte estaba muy entusiasmado con mis cosas porque yo también le enseñaba un poco de cocina y estaba enloquecido con eso, era un hombre encantador) me dijo que él vivía de la pintura ya y que se veía que para él era innecesario dar clases. En consecuencia, me deja el taller con los alumnos.
El taller era en la calle Cangallo, dos cuadras antes de Pueyrredón, era una de esas casas chorizo pero con una diferencia: era un club. Y tenía mesas de billar, un bar, una cancha de básquet y además se llamaba así: Club de Vanguardias Obreras Católicas de Balvanera. Me imagino que no existe ni el Club ni la casa, ya. Esto era en el 63. Y de esos alumnos yo seguí viviendo hasta que me fui de acá.
Entre los alumnos que me deja Forte se queda un chico sordomudo que era hijo de Aldo Pellegrini. Con Aldo Pellegrini, en consecuencia, nos conocimos y venía a visitarme mucho al taller. Y alguna vez me dijo que tenía un texto que quería hacer, que fue luego el Prólogo de la edición de Arte Destructivo. Las raíces de él eran muy cercanas al surrealismo porque él era el que hizo la Antología de la Poesía Surrealista en los años cuarenta y pico. La idea era que de un acto de destrucción se puede producir por la destrucción y por azar una obra de arte. Esto debe haber sido en el 61, de repente.
Los motores de esas originalidades en el momento eran Keneth (Kemble), el gordo (Enrique) Barilari y Pellegrini y los otros lo acompañábamos. Había muchos que eran colegas, que se decían de vanguardia también, pero que no quisieron responder porque les parecía que eso era poco serio.