Las entrevistas audiovisuales realizadas por el equipo de la Audiovideoteca tienen inserción en los medios de comunicación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires:
- El programa televisivo "Obra en construcción", emitido desde 2005 en forma periódica por el Canal Ciudad Abierta.
- Los microprogramas radiales "Las Plumas", para FM 2x4.
- El sitio web: una audiovideoteca virtual que permite a los navegantes conocer a sus artistas por medio de videos, audios y textos.
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Cronología
1941
Nace en la ciudad de Buenos Aires.
"A los nueve años escribí mi primera novela policial y a los once o doce traté de vender un cuento a la revista Billiken con la vieja fantasía de creer que alguien puede escribir un libro de la noche a la mañana y hacerse rico y famoso", dice la autora (www.literatura.org). "Fue mi primer rechazo editorial y me dolió menos porque la carta estaba dirigida a la "señorita Kociancich" y nadie me decía "señorita". Para pagar la copia a máquina del cuento, vendí a la lechería del barrio un chajá embalsamado que alguien me había regalado, ya que no quise decirle nada a mis padres. Recuerdo con agradecimiento a los dueños de la lechería ¿Para qué diablos querrían ese chajá? y al muchacho del kiosco que hacía copias a máquina, que no quiso cobrarme y me dijo que le pagara cuando me convirtiera en una escritora famosa. La idea de mandar una copia y no un original manuscrito la había sacado del libro "Mujercitas" de Louise May Alcott, que me parecía estúpido pero que tenía el modelo de Jo, una chica escritora. Muchos años después, en una charla con mi gran amigo y gran escritor Isidoro Blastein, descubrimos que había sido él quien escribió esa cortés y afectuosa carta de rechazo, porque entonces Isidoro trabajaba en Billiken contestando el correo de lectores. El cuento era malísimo y se titulaba "El zapatito azul". Nunca más intenté escribir literatura infantil. No era lo mío. Con Blastein nos reímos mucho".
1957
En la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires conoce, mientras cursa la carrera de letras, a Jorge Luis Borges. Con él estudia inglés antiguo y comienza una amistad que durará hasta poco antes de la muerte del escritor en 1984. Durante los primeros años de esa amistad, Borges pone a su disposición los libros de su biblioteca, principalmente libros de historia de la filosofía y sobre Grecia y Roma, que comentan juntos. Kociancich dice: "Recuerdo sobre todo la lectura de los Evangelios en la Biblia de su abuela, Frances Haslam, que duró muchas tardes. Esa Biblia, de 1850, firmada en la primera página por su abuela ‘In memory of my dear Mother, who died’, era una pequeña joya familiar, de tapas de cuero suave, con un broche de plata que la cerraba, que se había roto y que yo hice arreglar después. Porque cuando no nos quedó nada más que leer y comentar, cuando decidimos nuestros favoritos, el de Borges era el evangelio de Juan, los míos Lucas y Mateo, Borges me regaló esa Biblia."
1959
Comienza su amistad con Adolfo Bioy Casares.
1971
La editorial Galerna, de Buenos Aires, publica el libro de cuentos "Coraje", gracias al entusiasmo del entonces editor y lector de la editorial, Alberto Manguel. Borges presenta el libro en un ciclo de la Fundación Olivetti. La presentación fue publicada en un librito auspiciado por Olivetti. "En Vlady Kociancich encontré algo que creí que se había perdido: la pasión por la literatura" (Borges).
1972
Hasta 1979, dirigirá una revista especializada en turismo, empleo que le demandará frecuentes y largos viajes.
1978
El 14 de septiembre se estrena "Borges para millones", con dirección de Ricardo Wullicher y guión del director y Ricardo Monti. Vlady Kociancich escribe los textos biográficos sobre Borges leídos en off.
1982
En Madrid, España, aparece la novela "La octava maravilla" (Alianza).
1984
La editorial Emecé publica, en Buenos Aires, "Últimos días de William Shakespeare".
"–Usted afirmó que ‘Últimos días de William Shakespeare’ podía haberle traído inconvenientes si lo publicaba cuando recién acababa de escribirlo. ¿Por qué?
–Es una sátira del fanatismo, de los nacionalismos extremos y de sus letales consecuencias. Cuenta la historia de un teatro nacional en decadencia donde sólo se representa "Hamlet", de William Shakespeare. El teatro es tomado por un grupo que dirigen un iluminado y un coronel retirado. Shakespeare se prohibe por subversivo, ya que la duda en Hamlet incita a no tomar bandos. Los actores que se rebelan desaparecen misteriosamente. Cuando el teatro es nuevamente intervenido, se repone "Hamlet" pero haciendo hincapié en que, como en la obra, la única solución para un conflicto es el asesinato. El día del estreno de esta nueva versión, los directores y actores que se hacen presentes son militares y uniformes. Escribí el original entre 1974 y 1975. La idea se me ocurrió durante los festejos por la llegada de Perón al país y el enfrentamiento de distintos grupos y parte del material lo saqué de mi experiencia en Radio Municipal, donde trabajaba, cuando la radio fue tomada por un grupo de extrema derecha en 1974. Escribía sobre las peligrosas consecuencias de un fanatismo ardiente y general que silenciaba las amenazas, los secuestros y los desaparecidos del tiempo de López Rega y su Triple A, que jóvenes militantes consideraban sólo como "una parte del proceso", proceso que culminaría con el terror de Estado a partir de 1976. Me desconcertaba que mi libro fuera aceptado y luego rechazado por las editoriales. Más tarde, cuando fue traducido y publicado en Italia, vi con horror que escenas que creía haber imaginado y exagerado para la trama eran hechos reales hasta en los detalles, que entonces ignoraba. La abandoné a su suerte y seguí escribiendo otra cosa. Irónicamente, cuando en 1982 se publicó ‘La octava maravilla’ en España y Argentina, en una crítica alguien lamentó que no hubiera referencias puntuales sobre lo que vivimos. En ‘Últimos días de William Shakespeare’ yo ya había puesto en ficción, más que mi experiencia, mi intuición y reflexión sobre ese tema. "La octava maravilla", que pasa por ser mi primera novela pues fue publicada antes, es la narración de un extrañamiento temporal y espacial, la pérdida de la identidad y de valores que anuncian el nuevo siglo. También irónicamente, cuando "Ultimos días.." se publicó en Inglaterra en 1989, esa novela tan rechazada en mi país, fue un éxito de crítica y de ventas y se tradujo a varios idiomas. (Entrevista de Mónica Sifrim, diario Clarín, Buenos Aires, 2 de mayo de 1999).
1985
Aparece la novela "Abisinia" en Buenos Aires (Galerna) y Madrid (Alfaguara).
1988
Recibe el Premio Jorge Luis Borges, otorgado por el Fondo Nacional de las Artes y Konex.
1990
Recibe el Premio Gonzalo Torrente Ballester (España) por el libro de cuentos "Todos los caminos" otorgado por un jurado compuesto por los editores en jefe de los suplementos culturales de los diarios ABC, El País, La Vanguardia y El Mundo. El libro fue publicado por la editorial Espasa-Calpe de España.
1991
La editorial Alfaguara publica, en Buenos Aires, "Todos los caminos".
1992
Recibe el Premio Club de los Trece por la novela "Los Bajos del Temor" (Tusquets).
1994
En agosto, dirige un curso sobre la obra de Adolfo Bioy Casares en la Universidad Complutense de Madrid, España.
Recibe el Premio Konex Diploma al Mérito en la categoría cuento: quinquenio 1989-1993.
1996
La novela "El templo de las mujeres", publicada por la editorial Tusquets, es finalista del Premio Rómulo Gallegos.
1997
Muere su marido, Norberto del Vas, a quien está dedicada "La octava maravilla".
1998
Aparece el libro de cuentos "Cuando leas esta carta" (Seix Barral), al que será otorgado el 2do. Premio Municipal de Literatura en el 2005.
2004
La editorial Seix Barral publica, en Buenos Aires, la novela "Amores sicilianos".
"Julia Rossi, una joven escritora argentina, encuentra un cuaderno de apuntes traspapelado desde hace ocho años en su biblioteca. El cuaderno contiene las notas de un viaje a Sicilia, cuyo objetivo final era la composición de un libro, jamás escrito, acerca de las casas de Giuseppe Tomasi di Lampedusa. En ese mes de septiembre de 1992, la vida de la protagonista se halla en un punto de inflexión, a partir del cual todo –la muerte del padre, la unión infeliz con su marido, el despertar repentino de una pasión amorosa con su mejor amigo, la vocación artística, la vinculación familiar con Sicilia– debe reencauzarse para que Julia entrevea al menos un indicio capaz de dar sentido a su existencia. La historia se entrelaza con un tema mucho más significativo, que es el de la estrecha relación de una escritora argentina con la tradición italiana y, en particular, con el legado histórico y cultural de Sicilia. En las páginas del libro salta a la vista la deuda explícita con la literatura siciliana… En segundo lugar, el texto rescata otro motivo marcadamente siciliano: el desenmascaramiento de la pretensión literaria de que todo sujeto está fatalmente predestinado a cumplir su derrotero de dolor y de muerte, cuando en realidad la historia siciliana más bien enseña que ese destino no es inescrutable, sino que responde a un complejo aunque descifrable diseño de juegos de poder y corrupción. Julia Rossi aparece deslumbrada por la lectura de ‘El Gatopardo’ y por las novelas de Leonardo Sciascia, quien, en escuetas tramas policiales, puso al descubierto los intereses cruzados del poder político. La lección final del libro es el hallazgo de una sutil semejanza entre la suerte argentina y la de la isla mediterránea. De hecho, la narradora parece retomar para sí la famosa afirmación de Sciascia en Sicilia como metáfora, acerca de la ‘sicilianización del mundo’, esto es, la pérdida consciente de toda solución racionalista a los conflictos del mundo a favor de una iterativa puesta en escena de códigos mafiosos en todos los ámbitos del quehacer político y económico. Pero, en la novela, Sicilia es también esa belleza paroxística que deslumbra por el peso de su riquísima historia y confunde, porque los colores, los aromas y los sabores son –como en la frase del príncipe de Salina que hipnotizó a Visconti– signos sensuales del deseo de muerte. Así, casi en el final de la novela, en que cada personaje halla al final su respuesta (‘Sicilia es la clave de todo’, reza la frase de Goethe en su Viaje a Italia), Cavani, el marido de Julia, confiesa para sí: ‘Sicilia, esto es Sicilia, se estremece. Este aislamiento, esta condena suspendida de la noche como una vieja lámpara, este silencio que posterga encender la lámpara, esto soy yo’. Por último, no faltan episodios de una feliz comunión entre los lugares: en la calle Guise, en el porteño barrio de Palermo, Julia inicia su travesía que es también un regreso a la ciudad de sus ancestros, la Palermo siciliana. La novela de Kociancich es, en el escenario tan poco italófilo de la literatura argentina, un tributo a Sicilia y a sus libros, ‘a la pasión de una literatura del silencio’", escribió Alejandro Patat, diario La Nación, Buenos Aires, Domingo 19 de noviembre de 2004.
2006
Se publica el libro de ensayos "La raza de los nerviosos" (Seix Barral).
"Como el amor y el sueño, el deseo de escribir ficciones nace con absoluta prescindencia del interés, el desinterés y hasta la hostilidad de los contemporáneos. Un cuento, una novela o, con más razón, un volumen de ‘ficciones completas’, son ante todo el testimonio de la lucha librada por cada autor para construir un espacio propio donde ese deseo pudo encontrar libremente, a pesar de quienes lo rodean, sus siempre incompletas satisfacciones. Si tenemos en cuenta que esta lucha ha sido, en países como el nuestro, particularmente dura; que las crisis y el autoritarismo han conspirado, desde que tenemos memoria, contra toda vida dedicada a la literatura, podremos decir antes que nada que ‘La raza de los nerviosos’, de Vlady Kociancich, es un libro necesario. Escritos a lo largo de los casi treinta años que nos separan de la publicación de la primera novela de la autora, estos ensayos son sucesivos intentos de dar un sentido a la experiencia de escribir o publicar cada nuevo libro y de ‘leer como escritor’ a otros autores, tratando de discutir con ellos las necesidades de cada etapa.
En segundo lugar, podemos decir que la amenidad con que Kociancich lleva al lector constantemente de cada hipótesis a la historia que le dio fundamento, la precisión de una prosa tan apasionada como refractaria a las conclusiones definitivas y, sobre todo, la carencia de toda jerga o amaneramiento prueban que a ese ‘espacio de escritor’ corresponde un modo también particular de pensar y escribir lo pensado. Con más combatividad que la que aparenta, ‘La raza de los nerviosos’ reivindica la tradición del ‘ensayo de escritor’, tan menospreciada hoy como ignorada por los medios, los defensores del paper y las propias editoriales.", escribió Leopoldo Brizuela para el diario La Nación, Buenos Aires, domingo 25 de junio de 2006.
2007
La novela "Amores sicilianos" es publicada en España, por Seix Barral. Aparece el libro de cuentos "La ronda de los jinetes muertos" (Seix Barral), en Buenos Aires.
"Kociancich explica que se trata de ‘cuentos de personaje’. Aun con sus singularidades, se advierte en ‘La ronda de los jinetes’ el fondo recurrente y desapacible de la soledad. ‘Son personajes solitarios y todos diferentes entre sí’, confirma, y cita enseguida una frase de la narradora inglesa P. D. James según la cual, en la novela policial, el crimen y la investigación terminan con la vida privada y nos enfrentan con lo que somos y con lo que podríamos llegar a ser. ‘En el caso del cuento ‘En una noche así’ el asunto es qué pasa cuando todos los personajes tienen malos momentos. Para eso, apelé a una obra de Shakespeare, aunque la idea vino del cine: me dio pena ver a Al Pacino en ‘El mercader de Venecia’ actuando siempre mal. Pero me enternecí por ese actor, porque finalmente, más allá del resultado, su intención es buena.’ En otro cuento, ‘El silencio de los Piquet’, el enigma se muda a Banfield, a la organización gregaria del barrio y a una familia que esconde un secreto que todos conocen y nadie se atreve a ventilar. Hacia el final, el protagonista entrega una sentencia de entonación programática.’ A los nueve años la verdad es demasiado cruel. A los nueve, a los veinte, a los setenta. Tal vez poco antes de morir, uno descubra el tiempo que ha perdido negociando con ella, inventándole historias, para que no hiera tanto." (Entrevista de Pablo Gianera, en el diario La Nación, Buenos Aires, domingo 3 de junio de 2007).