bajo las baldosas


Mamíferos primitivos

Buenos Aires está ubicada sobre una bañadera geológica repleta de sedimentos que fueron traídos por dos fuerzas: el desborde del mar al cambiar su nivel, y los vientos, durante el ascenso de la cordillera de los Andes, en un proceso que duró millones de años.

El subsuelo se divide mayoritariamente entre limos y arcillas orgánicas de la Formación Querandí, con una antigüedad de entre 3.000 a 6.000 años; limos y arcillas de la Formación Buenos Aires, de entre 8.000 a 12.000 años, y los limos y arcillas de la Formación Ensenada que tienen entre 730.000 y 3 millones y medio de años.

En ese tiempo vivieron una importante variedad de grandes mamíferos, que llegaban hasta el Río de la Plata para saciar su sed: Megaterios, Mastodontes y Gliptodontes, extinguidos hace 10.000 años.

Entre los últimos meses de 1930 y primeros de 1931, trabajadores que se encontraban construyendo la línea B de subterráneos, hallaron restos fósiles de un mamut debajo de la avenida Corrientes en ese tramo donde la calle desciende abruptamente hacia el bajo, hacia lo que fuera la ribera del Río de la Plata. La compañía Lacroze avisó al Museo de Ciencias Naturales de La Plata, que envió una comisión para el rescate de los restos.

También se encontró un Mastodonte hace unos setenta años, y recientemente, varios Gliptodontes.

El Mastodonte era un lanudo gigante, muy parecido a los elefantes actuales. De hecho, pertenecen a la misma familia, la de los Proboscidios. La palabra “mastodonte” proviene de la forma de los dientes: “dientes con forma de mamas”, por ser redondos.


Noticia del año 1980 publicada en el diario La Nación tras haberse hallado restos de un Mastodonte en las excavaciones de un túnel subterráneo para provisión de agua.

El Megaterio también era del tamaño de un elefante, pero tenía una característica: podía ponerse en dos patas como los osos, para descascarar con sus grandes garras inferiores la corteza de los árboles y el follaje, para alimentarse. Este es uno de los llamados “perezosos gigantes”.

 

Gliptodonte es una denominación general para varias especies de antiguos armadillos (como las mulitas o los peludos) de coraza rígida como los peltefilos, dedicuros, esclerocaliptos y los gliptodontes propiamente dichos entre otros. La denominación "gliptodonte" proviene del griego Glyptos: dibujo y odon: diente (esto es, dientes con dibujos) porque en la superficie de trituración de las dentaduras fósiles de estos formidables animales pueden observarse marcas que son características. Los dientes de los gliptodontes no tenían raíces, tampoco tenían esmalte y crecían todo el tiempo: no bien se desgastaban por tanto triturar, volvían a crecer desde la base.

En general, los Gliptodontes superaban los dos metros de longitud, eran herbívoros y tenían grandes uñas para escarbar el suelo en busca de raíces. Lo más característico era la corteza: estaba formada por numerosas placas óseas de forma cuadrangular o hexagonal, que cuando crecían y se volvían adultos, se soldaba toda entre sí formando un gran armadura que tenía en los especimenes de mayor tamaño alrededor de tres centímetros de espesor en los laterales y seis centímetros en la región dorsal.

Durante la primera quincena de junio del año 2001, cuando obreros de la construcción del túnel de la ampliación de la línea B de subterráneos trabajaban aproximadamente a 12 metros de profundidad, encontraron el último de los tres ejemplares descubiertos en la obra en un radio aproximado de 50 metros. Debajo del cruce de las Avenidas Triunvirato y Tronador, se hallaron restos fosilizados de un Gliptodonte, cuya antigüedad puede llegar al millón de años. Este último es un espécimen que mediría alrededor de 2,5 m de largo y 1,2 de alto y pesaría unos 600 kilogramos.

Restos fósiles del caparazón de uno de los Gliptodontes hallados durante las excavaciones del subte.

Los trabajos de reconstrucción arqueológica están a cargo del equipo de paleontólogos del la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires, quienes para mayo próximo – fecha en la que probablemente se inaugurará la nueva estación Tronador – tendrán terminados los trabajos de recuperación para exponer, en el interior de dicha estación, los tres ejemplares descubiertos. Uno de ellos puede resultar el más grande que se haya encontrado en el país, con algo más de tres metros de largo por 1,2 metros de alto y un peso aproximado de 800 kilos.

Los trabajos de reconstrucción arqueológica están a cargo del equipo de paleontólogos de la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires


Plano geotécnico de la zona de Plaza de Mayo y alrededores y corte transversal donde se observan las diferentes capas que componen el subsuelo.