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Túneles y otras yerbas
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Túneles
y otras yerbas
Las características
del terreno de la ciudad de Buenos Aires lo convierten en
un suelo muy bueno para ser excavado, tanto en forma manual,
como mecánica, porque permite trabajar regularmente consolidando
cortes del terreno a manera de paredes de 90º sin utilizar
explosivos. La profundidad del limo y la arcilla conforman
sedimentos que tienen diferentes características. Los más
superficiales donde se excavaron los túneles de la ciudad
de Buenos Aires, tienen una coloración marrón y presentan
nódulos conocidos con la palabra tosca.
En el
siglo XVII, Buenos Aires recibe nuevos pobladores, entre quienes
se cuentan arquitectos jesuitas europeos como el padre Kraus,
el padre Wolf y el padre Blanqui. A pocos metros de la Plaza
de Mayo, instalaron su sede para gobernación del Río de la
Plata con diversas construcciones que, iniciadas hacia 1661,
se fueron completando a lo largo del tiempo. Tenían una huerta,
un corralón, claustros, colegio y una iglesia, que actualmente
es la más antigua de Buenos Aires, la Iglesia de San Ignacio.
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Maqueta
del Fuerte de Buenos Aires y la Plaza de la Victoria. |
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Con
su experiencia cultural materializaron un sistema de defensa
típico de las ciudades de llanura: consistía en la construcción
de una red de puntos elevados, como las torres de las iglesias,
para poder visualizar los movimientos de los extraños o posibles
enemigos. Utilizaron entonces recursos defensivos de bajo
costo, ya que el mismo terreno les daba la posibilidad de
excavar, y la mano de obra fueron los esclavos y, sobre todo,
los aborígenes.
Los jesuitas
que se asentaron en toda la región, fueron expulsados del
Río de la Plata en 1767, por orden del rey Carlos III. Con
ellos se llevaron muchos misterios hasta hoy desconocidos,
ya que las obras se interrumpieron y con el paso de los años
los túneles pasaron a formar parte de la mitología urbana.
Así es
como, a medida que se desarrollan las obras de sanidad a fines
del 1800 y comienzos del 1900, se encuentran innumerables
laberintos, muchos de los cuales fueron cegados o tapiados.
La Manzana
de las Luces, el Cabildo, y numerosas iglesias de la ciudad,
tenían por debajo una intrincada red de túneles. Hay de diferentes
tamaños, y su utilidad aún no ha podido ser comprobada.
Los del
Cabildo son muy angostos. Tienen 0,50 m. de ancho y 1,25 m.
de alto, de manera que la gente solo podía recorrerlos agachada.
En cambio,
los túneles de las Manzanas de las Luces parecen haber sido
construidos en dos momentos distintos, uno que muestra un
trazado irregular para sortear los cimientos y el otro recto
con un altura, en algunos sectores que alcanzan los 2 metros
y un diámetro promedio de 1,60 m.

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Plano
con los edificios de la Manzana sobre el que el Arq. Greslebin
superpuso, en 1918, los recorridos de los túneles relevados
por el Ing. L. Topelberg en 1915. |
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| Los
túneles de la Manzana de las Luces, para quien quiera
verlos, están iluminados y con aire. Y más allá de donde termina
la posibilidad de recorrerlos, siguen serpenteando hacia muchos
otros lugares, aunque no hayan podido ser rescatados en su totalidad. |
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También
existe una red de túneles debajo de los hospitales construidos
en la misma época, a fines del 1800 y principios del 1900:
la concepción higiénica de la época preveía grandes espacios
aireados, con pabellones rodeados de jardines, y por debajo,
túneles para, supuestamente, trasladar a los enfermos cuando
llovía, o llevar a los fallecidos fuera de la vista. Este
era un sistema rápido de comunicación entre los distintos
pabellones. De este tipo pueden observarse los del Hospital
Moyano, el Hospital Rivadavia y el Laboratorio Pasteur, entre
otros.

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Túneles
del Hospital Moyano y del Instituto Pasteur |
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Entre
los misterios de la ciudad de Buenos Aires, pueden encontrarse
numerosas construcciones que quedaron bajo tierra, como la
Aduana Taylor, que fuera construida junto al viejo fuerte,
donde hoy está la casa de gobierno, y cuyo monumental edificio,
con un muelle que se internaba 300 metros en el río, fue sepultado
con las obras del Puerto Madero.

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El
proyecto del puerto de Madero avanzó sobre la aduana de Taylor,
que fue demolida en 1894. El Patio de Maniobras, las Galerías,
y la Planta Baja del sector semicircular, quedaron enterradas.
En 1942, excavando por otros fines, se encontraron estos sectores
de la aduana, junto a los “Almacenes Subterráneos de la Real
Hacienda” que formaban parte del antiguo fuerte, donde hoy
se levanta la Casa Rosada |
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Y hay
más: los viejos desagües recubiertos con ladrillos y con arcos
de medio punto, cegados a fines del 1800, están siendo recuperados
en algunos casos por particulares, como es el caso del Zanjón
de Granados, en Defensa 755, cuyo dueño, Jorge Eckstein, ha
transcurrido 17 años excavando, retirando 139 camiones con
al menos 15 toneladas de basura arqueológica cada uno.

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Cuando
se descubrió el Zanjón de Granados, por donde
corría el Tercero del Sur, estaba cubierto con escombros.
Había restos de botellas de cerveza o ginebra antiquísimas,
fragmentos de porcelana, loza inglesa, alemana, pedacitos
de armas blancas, trozos de azulejos franceses... verdaderos
retazos de historia urbana. |
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2008. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
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