
El Casco Histórico de la Ciudad de Buenos Aires constituye un territorio de gran vitalidad urbana que reúne, como ninguna otra de sus áreas, la historia y la memoria de la Ciudad. Ubicado al sur de la Ciudad de Buenos Aires, está conformado por los barrios de San Telmo y Monserrat.
En 1536, Pedro de Mendoza y sus expedicionarios descubrieron en esta zona una franja anegadiza junto a una barranca y, más atrás, una planicie ondulada –que puede verse hoy en la pendiente de algunas calles y en Parque Lezama, donde presenta la mayor altura-. Allí se fundó, sobre un plano abstracto, una ciudad que sucumbió rápidamente. En 1580, Juan de Garay celebró la segunda fundación de la Ciudad, una vez más en la zona de la barranca, a la que bautizó Ciudad de la Trinidad. El puerto recibió el nombre de Santa María del Buen Ayre.
Durante más de ciento cincuenta años, Buenos Aires fue una aldea tranquila, con sólo treinta manzanas edificadas y una población que no superaba los doce mil habitantes. Sus instituciones se asentaron en el Fuerte - actual Casa Rosada -, en el Cabildo y en la Catedral. Hacia el sur, emergía el barrio del primitivo puerto: el Alto de San Pedro o Barrio de San Telmo. Su centro, la actual Plaza Dorrego, sirvió de apeadero de las carretas que iban hacia la Plaza Mayor -actual Plaza de Mayo-, a través de Defensa, que por ese entonces recibía el nombre de calle Mayor.
El Casco Histórico contiene la mayor parte de los edificios más antiguos de la Ciudad, además de otros de importante valor patrimonial de épocas posteriores. Las calles empedradas, las farolas, los balcones y los patios con aljibe, las iglesias, los museos, las ferias, los cafés notables y el tango que se oye en cada esquina, hacen del Casco un extraordinario testigo del tiempo y uno de los referentes fundamentales de la identidad porteña.
La Dirección General Casco Histórico comprende que a la preservación y fortalecimiento de los factores culturales, turísticos y residenciales del Casco, se suma el rol estratégico que cumple el área en la recualificación de la Ciudad, teniendo en cuenta el impacto de la expansión de usos terciarios y la movilidad urbana que generan la City, Puerto Madero y la zona de transferencias de Constitución.
Afrontar la problemática del área supone la formulación de una política integral que, incorporando diversas líneas estratégicas de acción, se proponga preservar los valores histórico-culturales, urbanos y arquitectónicos del sector, aprovechando sus potencialidades y oportunidades y superando sus dificultades y amenazas.
La misión de la Dirección General del Casco Histórico consiste en implementar las políticas y acciones tendientes a la conservación del patrimonio y al desarrollo urbano del área histórica de la Ciudad, mediante la concertación del interés público y privado. A través del Plan de Manejo del Casco Histórico, la Dirección General se propone abordar las particularidades del sector mediante un enfoque amplio y multidisciplinario, y estimular su desarrollo en toda su riqueza y complejidad.