Repensar la concepción de la salud en algunas escuelas de la zona Sur de la Ciudad de Buenos Aires -a partir de una capacitación del CePA- permitió a padres y alumnos ver que un niño puede ser sano aunque tenga una enfermedad y puede estar enfermo aunque no tenga sintomas claros.
El médico pregunta a los padres de Guillermo si el niño está enfermo. Los padres creen que no. El médico recorre la historia del chico, que hoy es asmático. "Guillermo un día vomitó", relatan los padres. "¿Estaba enfermo?", interrumpe el profesional. "Estaba sano", responden los interlocutores. A lo largo de la charla, Juan y Victoria recuerdan que en algún momento de su infancia, Guillermo dejó de jugar, se puso fastidioso y beligerante. "¿Estaba enfermo?", repregunta el médico. La respuesta es "sí".
A partir de diversos diagnósticos realizados por los docentes de las escuelas Nº 24 y 27 del Distrito Escolar 4° y 13 del 5°, surgió la necesidad de llevar adelante una capacitación orientada al cuidado de la salud de los chicos.
La preocupación creciente de los docentes hizo que los proyectos de aula ligados a la salud se extendieran a Proyectos Educativos Institucionales (PEI) y comenzaran a ser trabajados desde distintas disciplinas. Desde la supervisión, se pidió al CePA una capacitación que enmarcara, orientara y enriqueciera los proyectos de los docentes ya que los centros de salud de la zona no llegan a atender todas las demandas de la comunidad. "Los médicos plantean la potencialidad de la escuela como agente multiplicador de prevención. Ellos, por el poco tiempo que están con el paciente, no pueden instalar un hábito o un cambio de conducta. La escuela, sí", asegura la supervisora de Educación Física, María Fernanda Guadalupe.
En una primera etapa, el Doctor Julio Busaniche se reunió con los padres. Juntos trabajaron un concepto amplio de salud, buscando comprender que una persona puede estar sana aunque padezca alguna enfermedad. Y que puede estar enferma aunque no aparezcan síntomas claros. Para los padres suele ser difícil detectar problemas sanitarios cuando sus efectos no son notorios. Las reuniones motivaron a nuevas familias a incorporarse a los encuentros.
En una segunda etapa, se realizaron talleres con los alumnos y sus maestras. En esos encuentros, se promovió el debate a partir de situaciones problemáticas de los chicos. Se habló sobre la información que circulaba entre ellos y luego se concluyó con una puesta en común que permitió desmitificar algunas fantasías.
La maestra de Lengua de sexto y séptimo grado de la escuela Nº 27, Ana Diasprotti, analiza los resultados de la capacitación y la necesidad de su continuidad. "Lo que pudo verse claramente es el interés de los alumnos por tratar temas que en sus casas no se hablan. En los talleres, desecharon prejuicios que arrastran generacionalmente".
La capacitación no sólo promovió una profundización en el concepto de salud, sino que generó una mayor participación de los alumnos en la promoción de los cuidados del cuerpo. Algunas escuelas cuentan con Comités de Salud integrados también por alumnos.