Intro
Buenos Aires es una de las capitales mundiales del teatro. El público porteño –de gran tradición dramática– consume los géneros más disímiles: obras clásicas del teatro nacional o cuidadas adaptaciones de éxitos internacionales; la comedia musical más clásica o el unipersonal más vanguardista.
Muchas de las obras son dramas, pero también es típico de Buenos Aires el teatro de revista, piezas livianas de humor vulgar con cómicos y vedettes.

Circuitos
En el ambiente teatral porteño se reconocen tres circuitos: el oficial, el comercial y el alternativo.
El circuito oficial está compuesto, principalmente, por el Complejo Teatral de Buenos Aires –dependiente del gobierno porteño y formado por los teatros San Martín, Alvear, de la Ribera, Regio y Sarmiento–, el Teatro Colón y el Teatro Nacional Cervantes. En estas salas se dan obras clásicas y también versiones innovadoras del teatro universal y la lírica. El Teatro Sarmiento, del Complejo Teatral, se caracteriza por la puesta de obras de vanguardia.
El circuito comercial tiene eje en la avenida Corrientes, desde el Luna Park, en el Bajo, hasta el teatro Astral, en Corrientes y Montevideo. Otros teatros del circuito, fuera de Corrientes son: Maipo, Liceo, Regina, Teatro del globo, ND Ateneo, Avenida. En el circuito conviven géneros variados: abarcan la comedia y la comedia musical (muchas veces adaptaciones de obras de Broadway), el drama (obras clásicas y contemporáneas), el monólogo cómico (a la manera del “stand up” norteamericano) y unipersonales de actores célebres y de moda.
El "teatro off" o circuito alternativo, se concentra en el barrio del Abasto pero se extiende a los barrios de Palermo y San Telmo. En este circuito abundan las puestas vanguardistas de creadores jóvenes que se presentan en espacios reformados para salas teatrales, por lo general pequeñas, pero con una importante rotación de público, particularmente joven. Los teatros más reconocidos son El camarín de las musas, Espacio Callejón, Abasto Social Club, Callejón de los deseos, La carbonera, Celcit, el Piccolino, Chacarerean Theatre, Centro Cultural de la Cooperación. En el circuito off se estrenan, en promedio, cinco o seis obras por semana.

Testimonios:
Carlos Elía. El circuito oficial
“Ser un teatro oficial implica una gran responsabilidad respecto de la política teatral del gobierno de la ciudad hacia la comunidad y también tiene un alto valor simbólico. Las obras que se eligen intentan ser transformadoras para los espectadores. Y a la vez, también es una responsabilidad mantener las salas del complejo equipadas con última tecnología y con gente capacitada.
“El teatro oficial tiene la tradición democrática de acercar autores consagrados y jóvenes a una gran diversidad de público. No olvidemos que estos teatros son sostenidos con los impuestos de la gente y no persiguen ninguna rentabilidad. El teatro oficial es formador de espectadores
“Creo que el Festival de Teatro de Buenos Aires, ya instalado en la agenda cultural porteña, ha hecho un aporte muy importante porque permite ver trabajos de compañías y directores que de otro modo sería imposible conocer, sobre todo a partir de la crisis de 2001.”
Carlos Rottenberg. El circuito comercial
“Buenos Aires ocupa el cuarto lugar en importancia en el mundo del teatro, antecedida por Londres, Nueva York y Madrid. El cálculo responde a la ecuación entre la cantidad de público asistente, los espectáculos estrenados y la disponibilidad de butacas. Buenos Aires tiene más teatros que Nueva York, pero menos butacas, es decir, menos público asistente.
“Buenos Aires es una importante cabecera para el teatro argentino y es muy visitada por turistas del interior del país.
“El teatro comercial se diferencia de los demás circuitos porque maneja otros tiempos de producción e implica mayores riesgos económicos y financieros. A partir de 1997 se achicaron las salas, lo que permitió mayor oferta de espectáculos pero menos butacas por obra. Esto provocó una oferta más dinámica.
“La oferta teatral de una ciudad está relacionada con su nivel cultural y viceversa. Es importante destacar que las producciones nacionales suelen estar por encima de las extranjeras en taquilla y repercusión.”

Reportaje a Ana Alvarado. El circuito off
-¿Cómo ves la actualidad del teatro en Buenos Aires?
Buenos Aires es una plaza teatral que sorprende a todo el que viene de afuera. No sólo por la cantidad de espectáculos, que es apabullante, sino por la movilización del público hacia los distintos lugares: los teatros históricos, los del circuito off, un galpón en la Boca o un teatro ínfimo en Corrientes.
-¿A qué se debe la expansión del teatro alternativo? ¿Estás de acuerdo con esta denominación?
No, no estoy de acuerdo. No es alternativo de nada. El teatro es teatro. Puede estar en un circuito más comercial, en un teatro oficial, en un centro barrial o en un teatro de ubicación periférica respecto de los centros comerciales, pero eso no tiene nada que ver con el teatro como lenguaje, sino con el circuito de representación.
La expansión es por la necesidad. Hay muchísima gente estudiando y produciendo teatro y necesitan espacios. Hay muchas ganas y también compulsión. Históricamente, en Buenos Aires hay una gran movida cultural.
-¿En qué cambió el teatro, en especial el del circuito off, en los últimos años?
Recuperó el interés por la propia búsqueda e investigación, se respetó a sí mismo y retomó interés por producir propuestas originales y no por perpetuar fórmulas.
Pero hace falta de todo: más y mayores subsidios y más apoyo estatal y privado para que el nivel de producción acompañe al de creación.
-¿Qué proyección le ves a este circuito teatral?
El circuito teatral se expande geográficamente y está creando subzonas. No creo que aumente la cantidad de salas por la dificultad para sostenerlas y las legislaciones que las desprotegen. Sí creo que va a continuar el interés por investigar y crear nuevas formas. Actores, directores y dramaturgos que trabajan dentro y fuera de Buenos Aires tienen una gran avidez por continuar y menos interés por irse a vivir a otros países que en otros momentos.
-¿Reciben comentarios de extranjeros que hayan visto sus obras?
He viajado bastante con mis obras y he podido escuchar otras voces. He visto el interés que despierta nuestra mirada. Interés, inquietud, curiosidad, polémica. No hay que caer en la falsa euforia, porque seguimos sin tener mucho de lo que nos haría falta para crear en tranquilidad y reflexión, y no en compulsión. Tampoco hay que ejercer la falsa modestia, porque podemos aprender y enseñar teatro, en partes iguales.
