“La escuela está llena de respuestas a preguntas que tú no te haces”

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Javier Martínez Aldanondo es, entre muchas otras cosas, Gerente de la División de Gestión del Conocimiento de Catenaria. Es Licenciado en Derecho por la Universidad del País Vasco y tiene varios Masters en Comercio Exterior e Internet. Es Socio fundador de Neos Conocimiento y Aprendizaje y fue socio fundador y Director de Marketing de Ameca Servicios Corporativos. En el ámbito de las tecnologías y el aprendizaje ha escrito diversos artículos, participado en algunos libros e impartido clases y conferencias.

En esta charla con la Red de Escuelas, aporta su mirada sobre la educación y las tecnologías e invita a interpelar las prácticas y repensar el lugar de la escuela.

¿Cuánto hace que se dedica a la educación?

Yo monté una empresa dedicada a temas de tecnología y formación en 1992, han pasado 16 años. Desde entonces, que empezamos con unos sistemas interactivos que sobre todo se utilizaban en formación presencial trabajando con empresas grandes, internet casi no existía y el mundo multimedia prácticamente no partía, no diría en la prehistoria de la informática pero sí que los recursos informáticos eran todavía muy limitados.

Ud. habla de una confusión permanente entre información y conocimiento. ¿Por qué cree que se produce?

Bueno, yo creo que es muy difícil decir quién tiene la culpa si hubiera que buscar un culpable. Pero parece que lo que hay es una historia muy grande que yo creo que está ya metida entre nuestros genes que dice que hay alguien que ya decidió por ti, hay una institución que es la que representa lo que significa el aprendizaje, lo que significa ser una persona culta, lo que significa incluso ser inteligente. Y esa institución que decide que tienes que hacer tú durante doce, catorce, dieciséis años, decide qué es lo que necesitas aprender, y cuándo necesitas aprenderlo y cómo debes aprenderlo y cómo deben repetirlo y cual es la forma de demostrar que tú lo has aprendido. Es decir, hay todo un proceso que está decidido de antemano.

Y bueno, eso tiene puntos favorables y puntos desfavorables. Entre los desfavorables creo que ya no representa el tipo de mundo en el que vivimos ni el tipo de necesidades que existen, el tipo de personas que existen, ni el tipo de intereses que existen ni las realidades que existen.

El tema es que un sistema como ese es fácil de administrar, ya que trata a todo el mundo por igual, y funciona como una fábrica en el sentido que yo sé que hoy jueves a las tres de la tarde toca matemática (te interese o no te interese) y mañana lo evalúo. Es fácil de administrar, como una empresa jerárquica, es fácil dar órdenes y que los demás obedezcan. Pero ese mundo ya no existe, lo que la gente espera son escenas de libertad. Porque tiene escenas de libertad en todas partes, fuera. Donde ir, donde no ir a qué país ir, a qué dedicarse. Entonces cuesta mucho llegar a un lugar en donde uno no tiene esa posibilidad de decidir.

Hasta no hace mucho no existía esa posibilidad, pero el mundo se ha ido “democratizando” y la educación no ha entendido todavía eso.

Yo creo que todavía no ha habido discusión sobre qué significa ser un ciudadano del siglo XXI, qué significa ser un ciudadano en la sociedad del conocimiento, qué habilidades, qué conocimientos, qué herramientas, qué formación hacen falta.

¿Cómo se consigue entonces este debate o este cambio en la escuela?

Yo creo que por dos partes. En la escuela y también en el profesorado. Creo que hay que diseñar también cambios en el profesorado. Si estás en el sistema educativo, hables con quien hables estará de acuerdo contigo en que tal y como está, el sistema no está funcionando. Y creo que tiene que ver con que las preguntas que deben hacerse los profesores al diseñar un sistema de enseñanza no responden a preguntas actuales, sino que son preguntas que pertenecen al momento en que se diseñó el país. Por eso tenemos preguntas, metodologías que pertenecen al siglo XIX y se estudia por ejemplo, álgebra y no se estudia danza.

Creo que la escuela debe mirar otros ejemplos y preguntarse si está preparando a sus alumnos para lo que les espera. Y creo que es una discusión que va más allá de la escuela. Es preguntarse para qué educamos a la gente, qué le espera en la vida para luego, facilitarle eso en la escuela.

También creo que para ese cambio hay que tomar varias decisiones, de tipo político. Hay que ser un muy buen político para dar apoyo a un cambio de este tipo. Pero también sé que hay muchos profesores que están deseosos de mejorar su labor, pero para esto hay que tener mucha decisión o coraje político, porque significa cambiar todo un sistema que –se sabe– va a generar rechazo, como todo cambio importante.

¿Por qué la escuela no enseña a preguntar?

Creo que una de las claves para aprender es esa. Tú solo aprendes si eres curioso. Si te haces preguntas. Lo que pasa es que en el colegio es muy difícil administrar a treinta niños haciéndose, haciéndote preguntas. Puedes con uno en tu casa, pero con treinta es imposible. Aunque sea la forma natural de aprender, el colegio hace todo lo contrario: niño que tiene inquietudes, niño que crea problemas, porque como toda fábrica, tiene controles que debe cubrir, tiene los programas del ministerio, tiene los padres mirando, entonces el problema es ese. La escuela está llena de respuestas a preguntas que tú no te haces. Si tú no te ves “apretado” entonces no te interesa a respuesta. Es mucho más seguro para el profesor tener respuestas que preguntas. Las preguntas ponen en aprieto al profesor, las preguntas son súper difíciles de controlar.

El problema es que en esta sociedad de la innovación, en esta sociedad del conocimiento, lo único que te garantiza que vas a estar activo, son las preguntas. Puede que la respuesta que te vale hoy ya no te valga mañana. Entonces no te puedes agarrar de una respuesta, tal vez mañana no te sirve.

¿Qué es innovar?

Innovar significa hacerse preguntas. Y las preguntas típicas son: ¿Por qué las cosas son como son? ¿Por qué las cosas no pueden ser de otra manera? Esa pregunta es la que te dispara a moverte. Si tú no enseñas a los pequeños a hacerse preguntas, es muy difícil que cuando sean adultos –en el mundo laboral– esperes que tenga iniciativa, innove, porque nunca supieron hacerlo, siempre siguieron una serie de órdenes; por tanto no tienen nada que preguntarse, nada de qué dudar, por tanto no tienen nada que argumentar ni por que mostrar desacuerdo. En la escuela, si sigues las reglas, tienes que responder al pie de la letra y cuando respondes a exámenes, si preguntas lo que ellos piden estás aprobado, no importa lo que tu opines, no importa lo que tu te inventes, sino que importa que pongas esto porque esto es lo que te garantiza seguir dentro. Es como amaestrar animales en el circo, si saltas dentro del aro, perfecto, te doy una sardina y si se te ocurre que el aro no sirve, que hay aros mejores y esas historias, te quedas sin sardinas.

El rendimiento académico no es ningún predictor del comportamiento ni de la vida de lo que le espera a una persona ni muchísimo menos. Es más, es al contrario, mi experiencia a la hora de contratar gente es que cuanto más brillante es el currículum académico de una persona, menos innovador va a ser, menos abierto al cambio va a ser, menos flexible va a ser porque está programado de una forma, para administrar la certeza, pero no para administrar la ambigüedad, no para administrar los errores, no para administrar la inseguridad, y hoy en día la gente con esa capacidad, esa resiliencia, con esa capacidad de caerse y levantarse, asumir que los errores son parte del proceso, asumir que las cosas no te van a funcionar y que vas a seguir intentando y la gente que es muy buena académicamente no está acostumbrada a frustrarse.

¿Cuáles son las tres o cuatro cuestiones básicas que debería enseñar la escuela?

Yo creo que hay dos o tres elementos que son críticos: uno tiene que ver con relacionarse con otros. Evidentemente el hombre es un ser social, pero muchas de las cosas que te ocurren en la vida tienen una estrecha relación con cómo eres capaz tú de establecer relaciones con otros, no solamente de trabajo, no solamente profesionales, a todo nivel social: te casas o no, tienes hijos o no, tienes amigos o no, tienes jefes o no, tienes compañeros o no. El fondo, el tema del networking, tiene que ver con tu capacidad de venderte –en el buen sentido– a los demás. Porque al final, la capacidad que tu tengas de relacionarte con otros, de ser sociables, de ser responsable, consecuente, creo que es una habilidad fundamental.

Y en este mundo en el que todos hablan de trabajo colaborativo, de trabajo en equipo, equipos virtuales, el hecho de establecer relaciones con otras personas es crítico, fundamental. Y eso el colegio no lo promueve, porque tu estás durante horas sentado tú solito y si hablas con el de al lado te regañan, el colegio no está diseñado para que uno fomente este tipo de habilidades. Relacionarse con otros, llegar a acuerdos con otros, consensuar con otros, creo que esto es fundamental.

Hay un segundo tema que tiene que ver con la habilidad de la comunicación. Comunicación escrita, comunicación oral, hay muchas vías. El correo electrónico nos ha obligado a escribir de nuevo, el tema de la escritura se había quedado abandonado hace algunos años, y el correo electrónico nos ha obligado a escribir de nuevo. Y cuando uno lee las cosas que la gente escribe se lleva las manos a la cabeza. Y no es por las faltas de ortografía, sino porque lo que tu escribes muestra la forma en que piensas, muestra el modo en que ordenas tus pensamientos, cómo estructuras, cómo argumentas, cómo cierras, cómo le das relevancias a cosas importantes o no, entonces la comunicación — que tiene que ver con relacionarse con otros– es un tema critico porque te pasas la vida comunicándote con otros, persuadiéndolos, convenciéndolos, argumentándolos. Entonces la forma en que expreses lo que quieres comunicar, ya sea de forma escrita u oral es fundamental.

La otra es enseñarle a la gente a razonar. Y esto no es enseñarle a la gente matemática. Significa enseñarle a plantearse desafíos, a analizarlos, a desmenuzarlos, a valorar alternativas, a perseguirlas, a analizar las consecuencias de las decisiones, a entender por qué las cosas son de una forma y no de otra y como podrían ser. Es decir, a no dar nada por sentado, a dudar y a llegar a tener tu criterio y a mirar por qué la gente hace las cosas como las hace, creo que eso es enseñarle a la gente a pensar. Que desde luego es algo que no se puede hacer en una asignatura formal, enseñar a pensar. Enseñar a pensar es algo que atraviesa los pueblos. Comunicarse es algo que atraviesa a los pueblos.

No puede haber una asignatura que sea comunicación, porque lo que allí se hace es hablar de comunicación, no comunicar. Y si hay una cátedra de relaciones interpersonales lo que haces es hablar de ellas, pero no las prácticas.

Y yo creo que todo ese tipo de cosas debe ser algo transversal, todo lo que haces tiene que ver con el razonamiento, con la comunicación, cómo te relacionas con el otro, esto es lo fundamental para mí.

¿Cree que las redes sociales que promueve Internet son beneficiosas para el aprendizaje?

Yo no soy un experto en la web 2.0 y lo hago a propósito. No me da el ritmo para estar frente a todo. Yo creo que en esto es como con las cosas. Las cosas no son ni buenas ni malas en sí mismas, depende de lo que hagas con ellas. Hubo un tiempo en que todo lo que tenía que ver con el aprendizaje virtual estaba relacionado con foros de discusión y chats, etc., y juzgar si un foro o un chat o un blog son herramientas, si sirven o no, van más allá de la propia herramienta. Un cuchillo es bueno es malo si es para cortar el pan y es malo si lo uso para cortar el cuello de mi vecino. El problema no es el cuchillo, el problema es quien empuña el cuchillo. Aquí pasa lo mismo. Las redes sociales, para mí lo que reflejan es una realidad y es que la gente tiene interés en comunicarse. Por vías distintas. La gente quiere comunicarse. Este tipo de herramientas son neutras, tú decides el uso.

¿Cómo definiría hoy la inteligencia?

Yo tengo dos visiones sobre eso. Todas las definiciones que yo tengo son súper rústicas — en el fondo me sirven a mí y lo importante es que me sirvan para explicarme las cosas–. Yo creo que la inteligencia es la capacidad de tomar buenas decisiones. Inteligencia viene del latín inter elegire, esto es elegir entre. Para mí una persona inteligente es una persona capaz de tomar buenas decisiones para ella. Por lo tanto está razonablemente satisfecha de lo que hace porque a lo largo de la vida va tomando decisiones que le dan resultado y por tanto vive satisfecha con lo que hace. Eso es lo que yo considero una persona inteligente, una persona está contenta con ella porque ha tomado las decisiones adecuadas. Ahora por otro lado, el cerebro del hombre está diseñado para sobrevivir básicamente –el de cualquier animal está diseñado para sobrevivir–. Y para sobrevivir lo que necesita hacer es precisamente estar escaneando continuamente—y lo hace—que es lo que está ocurriendo alrededor tuyo. Y el hecho de que tu no veas nada raro es el hecho de que tu cerebro en ese escaneo permanente de lo que está viendo no detecta ninguna cosa rara. Por eso le coincide lo que espera que ocurra con lo que ocurre.

Para darte un ejemplo de las predicciones y la inteligencia, va una anécdota del tenis. Marcelo Ríos, el tenista chileno, estaba hace unos años como comentarista en un torneo de tenis y estaban jugando un tenista chileno y un tenista español. Estaban jugando el segundo set –iban 6/5—y le tocaba sacar al español. Cada uno había mantenido su servicio. En ese momento, el Chino Ríos dijo:

Mira, en este punto del partido –6/5 ganaba el chileno y sacaba el español—el chileno leva a romper el saque al español, y se va a romper el blanco y se va a terminar el partido. “Yo pensé, es imposible, en todo el partido ninguno se ha roto el saque, lo más lógico es que el español gane 6/6 y se vayan al tie break. Bueno, le rompió el saque y le rompió el blanco. Y tú dices: ¿Cómo puede ser esto, puede ser la casualidad?

Al año siguiente, el Chino Ríos transmitiendo de nuevo un partido y se da una situación similar. Ríos predice exactamente lo que ocurriría. ¿Qué significa eso? Que Ríos tiene muchísima más inteligencia tenística que cualquier otro. ¿Por qué? Ha vivido tantos casos, tiene almacenadas tantas situaciones en su cabeza que es capaz de predecir lo que va a ocurrir, no porque sea mas listo, sino porque él detecta una serie de patrones y dice: mi cerebro me dice que en este tipo de situaciones esto es lo que ocurre. Y para mí, ser inteligente en el fondo es eso, es ir acumulando casos en tu memoria que lo que te permiten es que cuando algo similar va a ocurrir tu ya estás preparado, puedes anticipar qué es lo que va a ocurrir, que eso es lo que diferencia a un experto de un no experto, de alguien que sabe a alguien que no sabe.

¿Cómo cree que va a ser la educación del mañana, la escuela va a existir, no va a modificarse, desaparecerá tal como está?

Yo tengo una idea, no sabría decir si la escuela va a desaparecer o no. Yo creo que muchas de las cosas que nosotros hacemos hoy en día tiene que ver con la tecnología –aunque no la veamos—. Las ciudades funcionan con tecnología, estamos rodeados de tecnología. Sería una locura no pensar que tiene un rol importantísimo para aprender, por lo tanto dentro de la escuela. Te podrá gustar o no, no sabremos muy bien como será, pero eso va a ocurrir seguro.

El otro tema tiene que ver con que la sociedad se tiene que involucrar mucho más con la educación. Al decir sociedad me refiero no solo a poder decidir en las currículas, sino incluso a participar dentro de la impartición. No es muy creíble que el nexo, quien muestre el mundo sea un profesor, porque el profesor tiene la visión del mundo muy respetable, pero es la milésima parte de lo que es el mundo.

Y en ese proceso educativo debieran participar el resto de actores que están en la sociedad, porque si la educación es una de las cosas más importante de la sociedad, entonces todo el mundo debería dedicar parte de su vida a mostrarles a los jóvenes parte de la sociedad en la que vive.

Luego, yo creo que va a ser un proceso mucho más democrático, de muchísima más libertad para elegir el camino que les interese seguir. Yo quiero tener libertad para decidir qué estudio. Y que esto que estudio se parezca mucho más a la aplicación en la vida real.

¿Cómo sería esto?

Va a haber mucha más libertad para escoger qué quiero hacer y cómo lo quiero hacer. Y de hecho hay experiencias que ya lo están implementando. En lugar de plantearte asignaturas, donde a cada hora cambias de tema y de profesor, debería integrarse eso tal y como puede servirle en la vida, que es mucho más razonable. Trabajar por proyectos, por ejemplo, poder dedicar la currícula de un año completo a ser por ejemplo, periodista, o ser por ejemplo, médico o a ser abogado. Trabajar en distintos proyectos de lo que significa –por ejemplo– ser científico o un emprendedor y a lo largo de ese año ir haciendo pequeños proyectos de tres, cuatro semanas, en el que tú necesites combinar un montón de conocimientos y de contenidos para resolver equis problemas. Yo te puedo enseñar a ti matemática física, química, te puedo enseñar muchas de esas cosas pero en lugar de hacerlo separado, te lo puedo hacer dentro de un proyecto que a ti te interese.

¿Podría dar un ejemplo concreto?

Asignar, por ejemplo, la investigación de un asesinato. Donde tengas que utilizar matemática para explicar tal cosa y tengas que hacer un análisis químico para explicarte tal otra. Es decir, que tú puedas aprender cosas que necesitas para resolver lo que te estoy planteando en el momento que lo necesitas porque si no, no puedes seguir avanzando y a ti te importa avanzar porque te interesa ese proyecto. En el fondo me imagino muchos más proyectos, construir historias y meter a los alumnos en un rol protagónico que les importe a ellos, no a ti, no al profesor, no al padre. Historias que para un niño o un joven son interesantes y que le interesa seguir hasta el final y saber el desenlace. Y en ese proceso de seguir hasta el final, ellos tienen que hacer un montón de cosas. Y para hacer ese montón de cosas tienen que aprender y utilizar cosas que son medios para conseguir su fin y por tanto lo que importa no es aprender física, química, lo que importa es conseguir mi objetivo y por el camino lo van aprendiendo. Y logras dos objetivos: Tú logras que ellos aprendan cosas y ellos aprenden esas cosas porque le sirven para lo que a ellos les interesa.

Referencias a la entrevista en Aula 21

Un comentario para ““La escuela está llena de respuestas a preguntas que tú no te haces””

  1. vanesa escribió:

    Que bueno contar con redes sociales q le permitan a ese profesor -milesima de milesima parte del mundo-lograr q sus alumnos puedan conocer alguna otra milesima parte del mundo q no sea lo q el adminitra como transmisor.
    Un riesgo, pero una gran oportunidad.
    Me gusto mucho el contenido de la entrevista. Las respuestas y tambien las preguntas

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